La verdad sobre la industrialización del litio, cuestionada

Juan Carlos Zuleta Calderón * – En fecha 22 de diciembre de 2010 y por alusión, me ví obligado a responder a varios puntos incluidos en un agresivo artículo sobre la estrategia nacional de industrialización del litio publicado unas semanas antes por el Gerente de Recursos Evaporíticos de la COMIBOL, responsable de la planta piloto del mencionado metal.

El artículo, publicado inicialmente en el sitio web HidrocarburosBolivia.Com y luego reproducido en varios medios de prensa digital y escrita, rebatió prácticamente todos los argumentos presentados por dicho funcionario público.

De manera más bien extraña, la dúplica se produjo a través de una reciente contribución del Ing. José Antonio Bustillos Castillo, miembro del equipo técnico del proyecto piloto de litio de la COMIBOL, a quien  – al parecer – se le habría encomendado la tarea de defenestrarme, a tiempo de salir en defensa de su jefe.

A continuación, cuestiono otra vez las nuevas apreciaciones por carecer de veracidad y consistencia y, fundamentalmente, porque intentan – sin éxito – dañar mi prestigio intelectual y profesional.

Incremento en el costo de la planta piloto
Empiezo indicando que el incremento en el costo de la planta piloto no se realizó solamente por un supuesto aumento en la capacidad de la planta sino por la constatación y rectificación de un  error técnico en el diseño de la misma. Esto tiene relación con el proceso específico utilizado para la obtención del  carbonato de litio y, especialmente, con la proporcionalidad de los recursos de potasio en relación con los recursos de litio existentes en el Salar de Uyuni.

Sobre el primer punto, la opinión pública debe saber que el proceso clásico utilizado por la planta piloto  para obtener carbonato de litio pasa necesariamente por la producción de cloruro de potasio, aspecto que con seguridad conocían los responsables del proyecto piloto al iniciar su aventura “científico-tecnica”.  Sin embargo, lo que aparentemente no tomaron en cuenta es que en el proceso de obtención de 40 TM de carbonato de litio por mes  no sólo producirían poco más del triple de compuestos derivados del potasio sino alrededor de 24 veces más, por la sencilla razón de que los datos más confiables sobre los recursos estimados de litio y potasio del Salar de Uyuni (Véase el trabajo de Francois Risacher y Bertrand Fritz publicado en 1991) hablan precisamente de una relación Li – K de 1:24.

O sea que tardaron más de dos años y medio en descubrir que el diseño original de la planta piloto estaba equivocado y no es cierto que aumentó el volumen proyectado de cloruro de potasio – como se pretende hacer creer al pueblo boliviano – porque ahora “el  proyecto piloto y semiindustrial se empalma ya con el proyecto industrial”. En otras palabras, por las características de los recursos existentes en el Salar de Uyuni, la capacidad de la planta piloto no podía haber sido otra que la que ahora se sostiene que corresponde a la escala semiindustrial. La pobreza del argumento es absolutamente evidente.

Patente del proceso descubierto y memorándums de entendimiento suscritos
Respecto a las evidencias “científico-técnicas” del proceso “descubierto” por el proyecto piloto, acepto que puedan existir algunas restricciones para la divulgación de conocimientos, si se tiene en cuenta la existencia de un trámite dirigido a la consecución de una patente.  Sin embargo, me pregunto si para resguardar los nuevos conocimientos será suficiente la obtención de una patente en el órgano encargado de otorgar certificaciones de derechos de propiedad intelectual en Bolivia, donde es poco probable que hayan las condiciones “científico-técnicas” mínimas para realizar esta tarea.

Surgen también algunas dudas respecto a la imparcialidad de la citada entidad pública. ¿Será que el proceso resiste a una evaluación independiente de técnicos bolivianos que sí tienen experiencia y conocimientos sobre el tema, pero que no están vinculados directamente al proyecto?  Es más, quisiera saber si el proyecto piloto ha considerado iniciar el trámite de obtención de una patente ante algún otro órgano de reconocido prestigio internacional. Al margen de las restricciones mencionadas algunos párrafos más arriba, espero que este inusitado interés por informar a la opinión pública sobre la realidad del proyecto piloto se traduzca también en un mínimo de transparencia de las actividades que se realizan en el mencionado emprendimiento, máxime si se tienen  en cuenta las implicaciones que éstas podrían tener para el país en el futuro.

Aquí me refiero a la necesidad de que el proyecto piloto publique de una vez por todas los llamados memorandums de entendimiento suscritos con las diferentes potencias extranjeras interesadas en la explotación e industrialización del reservorio de litio y otros recursos evaporíticos más grande de la tierra que, entre otras cosas, han permitido el regalo de grandes volúmenes de salmueras para trabajos de investigación que ya habrían derivado en el logro de al menos una patente sin que el país pueda tener acceso a ningún beneficio.

Asimismo, invito al autor del desafortunado artículo a dejar de lado la cantaleta de siempre de que “será el propio emprendimiento el que muestre en la práctica, los avances científicos logrados”  y comunique a sus jefes que el pueblo boliviano ya no tolerará más plazos elásticos ni improvisaciones amparados en el favor político de los jerarcas de turno en el proyecto piloto del litio.  Por último, le aconsejo que no subestime al supuesto “lego” que hasta ahora ha cometido muchos menos errores de apreciación técnica que los directos responsables del emprendimiento.

Potosí, principal exportador de minerales y el carácter “extractivista” de la minería potosina y boliviana
En relación con los datos estadísticos sobre la incidencia porcentual de las exportaciones mineras de Potosí en las exportaciones mineras de Bolivia que entusiastamente presenta el delegado del proyecto piloto como prueba de mi supuesta aviesidad política, deseo hacerle saber antes que nada que acepto la corrección de un error involuntario que hubiera incrementado sin razón el verdadero dato en 20 puntos porcentuales. No obstante, le advierto que esto no cambia en esencia el rol preponderante de Potosí en el sector minero boliviano, que era el motivo principal de mi argumento. Es más, el comentador queda muy corto en su aparente defensa de los intereses potosinos por cuanto se olvida de hablar del carácter fundamentalmente “extractivista” de la minería en ese departamento que explica con claridad meridiana – ¡vaya paradoja! – el estado de postración y atraso de la región que más ha aportado al desarrollo nacional.

Como se puede apreciar en el siguiente cuadro,  si bien en el primer semestre de 2009 y 2010 Potosí exportó  el 90% y 88% de los concentrados mineros del país (respectivamente), los porcentajes bajan al 73% y 76% (respectivamente) cuando se consideran las exportaciones mineras totales.

Participación porcentual de las exportaciones mineras de Potosí en las exportaciones mineras de Bolivia

La inclusión de los minerales manufacturados en el análisis disminuye los porcentajes totales porque en general los minerales de Potosí no son manufacturados: En el primer semestre de 2009 solamente el 4% de los minerales potosinos fueron manufacturados (lo que corresponde al 14% de los minerales manufacturados exportados a nivel nacional), en tanto que en similar período de 2010 este porcentaje alcanzó apenas al 8% (lo que equivale al 29% de los minerales manufacturados del país).  Con datos referidos al período 2007-2008, no estrictamente comparables con los del cuadro anterior, pero sí indicativos de la situación que se analiza, en el cuadro que sigue se ha podido identificar una tendencia prácticamente opuesta en el caso de Oruro (el segundo departamento exportador de minerales del país), aunque está claro que los avances en la generación de valor agregado en esa región pesan cada vez menos en Bolivia.

Participación porcentual de las exportaciones mineras de Oruro en las exportaciones mineras de Bolivia

Esto permite entender por qué la condición eminentemente “extractivista” de la minería de Potosí se extiende al contexto nacional, con serias implicaciones para el desarrollo económico-social del país en su conjunto. Nótese que en ambos cuadros se evidencia en el período 2007-2008 la preponderancia de la exportación de minerales concentrados (78% y 80%, respectivamente) frente a los metálicos (22% y 20%, respectivamente) en Bolivia con una preocupante tendencia al agravamiento del problema.

En este marco, se mantiene intacta mi argumentación acerca de la necesidad de homologar las regalías mineras a las petroleras y gasíferas, aunque esta vez el razonamiento adicional de este artículo facilita la visualización de un posible uso estratégico prioritario de los recursos a obtenerse: la construcción de una planta de fundición de zinc en Potosí, así como la adecuación de la planta de fundición de plomo-plata de Karachipampa, como pasos previos de un franco proceso de industrialización  de tres de los cuatro metales más importantes de Bolivia. Surge entonces la pregunta de si el actual gobierno será capaz de diseñar e implementar una política minera nacional coherente y consistente (es decir sin dobles discursos) a fin de evitar de una vez por todas el saqueo sempiterno del conjunto de nuestras riquezas mineras. Para cerrar este punto, me pregunto: ¿Dónde queda la alevosa cuanto infundada acusación de que pretendería subastar nuestras materias primas a cualquier interés extranjero? ¿Quiénes son en realidad los actores funcionales a la expoliación de nuestros recursos mineros?

Resultados experimentales de Corea del Sur con las salmueras del Salar de Uyuni

El discurso político sobre el carácter preliminar de los llamados resultados experimentales de Corea del Sur con las salmueras del Salar de Uyuni viene a ser cada vez más repetitivo y menos convincente. Si en verdad fueron desestimados por los propios coreanos, ¿por qué entonces éstos se molestaron en obtener una patente para el proceso KB3+?  Es más, ¿Por qué el representante diplomático del citado país insistió tanto en que, según dio cuenta la prensa de la época, tenían un costo que el gobierno de Bolivia debía asumir?  ¿Por qué hasta el propio actual Gerente de Recursos Evaporíticos de la COMIBOL sostuvo en declaraciones registradas por El Potosí el 15 de agosto de 2010: “Como han dicho muy bien tenemos que pagar, no nos van a regalar”?  Está claro que no necesito tener dominio de nada para darme cuenta de que al proyecto piloto aun le toca informar muchas cosas sobre este tortuoso asunto.

Menosprecio de mis conocimientos técnicos
En otra afirmación peyorativa y discriminadora, dirigida a menospreciar a priori mis conocimientos sobre procesos químicos, el abanderado del proyecto piloto se contradice en sus propios términos cuando primero cuestiona mi sapiencia sobre tales procesos y luego se pregunta qué puedo saber yo si ellos no han informado nada: Está claro que no puede ocultar su temor por que alguien pueda decir algo sobre su proceso. Es que no se da cuenta de que ya con la escasa información provista por el proyecto, al menos un técnico especializado, el Dr. Saúl Escalera, – probablemente con muchas más credenciales académicas y profesionales que el circunstancial “defensor” del proyecto piloto – se ha pronunciado al respecto de manera muy parecida a este analista.

Análisis del mercado del litio
No voy a dar mayores detalles que los siguientes en mi respuesta corta a los comentarios imprecisos vertidos respecto al análisis del mercado del litio en un estudio de consultoría, cuyos propietarios, según entiendo, no han autorizado ni el uso ni la divulgación de una información de tipo privado de la que el esclarecido señor estaría echando mano sin brindar nada a cambio, cual filibustero agazapado en alguna isla abandonada en el mar de sus sueños.

No existe contradicción alguna entre mis apreciaciones sobre el comportamiento interesante de la demanda de litio a partir del 2012 (y con mayor fuerza especialmente desde el 2015) y la eventual capacidad ociosa importante que se podría dar en el período 2011 y 2020 debido sencillamente a que la capacidad de producción podría incrementarse de manera significativa incluso a partir de este año por encima de los requerimientos esperados para los años señalados anteriormente, dejando, entre otras cosas,  fuera de juego al proyecto boliviano. Una reciente noticia proveniente de la Tercera Conferencia Mundial sobre Oferta y Mercados de Litio que se celebra en estos días en la ciudad de Toronto, Canadá avala mis afirmaciones.

Sí, en efecto, habrá una exorbitante demanda de litio proveniente de la industria automotriz global a partir de 2012 y 2015, pero el crecimiento esperado de la oferta será superior a la demanda (debido a que en este momento hay más de 90 proyectos de exploración y explotación de litio en curso) generando una capacidad ociosa muy grande particularmente a partir de 2017. ¿Será que Bolivia ya ha perdido la oportunidad de convertirse en el primer productor de litio del mundo? El pueblo boliviano está esperando una respuesta inmediata a esta pregunta.

Cuestionamiento de mi trabajo profesional
Respecto a otras opiniones interesadas sobre mi comportamiento al haberse “descubierto” que participé hace poco como consultor en la elaboración de un proyecto para el que fui contratado con base en mis méritos profesionales y no al amparo de algún favor político, se equivoca el aprendiz de adivino si creyó que podría incomodarme en lo más mínimo con su falsa apelación a la ética en su intento de mellar mi dignidad.

Solamente le digo que podrá contar en este trance particular con el poder prestado de algún jerarca político de turno, pero le falta mucho para obtener la autoridad intelectual y moral para referirse a mi trabajo y menos a mi honorabilidad personal. Por cierto, que ni se atreva a cuestionar mis contratos de trabajo con ésta u otras empresas y en los rubros de actividad que se me apetezca, porque eso significaría que con la misma facilidad con que acaba de violar la confidencialidad de trabajos ajenos puede vulnerar mis derechos al trabajo y al empleo establecidos en la Constitución Política del Estado del Estado Plurinacional de Bolivia.

Por otro lado, en virtud de todos los comentarios anteriores, le sugiero que sea un poco más decoroso y no pretenda convertirse ahora también en el defensor de los intereses potosinos en tanto recibe órdenes de quien o quienes no hacen otra cosa que jugar todos los días con ellos.  Tampoco me referiré en detalle a la pregunta que lanza el temerario técnico del proyecto piloto de ¿qué recibiría Potosí si esta iniciativa prosperara? por las mismas razones expuestas anteriormente. Solamente diré que los beneficios que obtendrá Potosí y Bolivia serán  seguramente superiores a los que el proyecto piloto ha brindado hasta ahora luego de casi tres años de trabajo financiados – recuérdese bien esto – con el dinero de los bolivianos.

Planta de baterías en Vigo – Galicia (España)

Asimismo, haciendo gala de una escasa capacidad de comprensión de lectura, el nuevo encargado de responder a este analista afirma alegremente que yo habría sugerido la instalación de una planta de baterías de litio en Vigo – Galicia (España), lo cual es absolutamente falso. Conviene informar a la opinión pública que en realidad ese proyecto se viene gestando de manera independiente desde tiempo atrás y no tiene relación con el emprendimiento propuesto por la empresa que contrató mis servicios de consultoría, salvo el hecho de que una parte de los empresarios de ese consorcio provienen  de la región donde se planea construir la planta de baterías de litio citada anteriormente.

Que quede claro entonces que si hablo de sinergias me estoy refiriendo en lo esencial a la posibilidad de intercambiar información y realizar investigaciones conjuntas que podrían beneficiar al proyecto de industrialización del litio y demás recursos evaporíticos que se plantea en el estudio presentado al gobierno nacional.  Vale la pena aclarar también que,  a diferencia del plan de inversiones presentado hace poco por el proyecto piloto de la COMIBOL, la propuesta planteada por tal empresa sí incluye una estrategia de industrialización de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni que  – otra vez – por motivos de confidencialidad no puedo divulgar en esta oportunidad.

Acusación de ser neoliberal
Por último, el dedicado investigador de procesos químicos osa acusarme de ser neoliberal, pero no dice nada sobre el hecho de que todo el sector aún funciona en el marco de un código minero neoliberal (apenas maquillado por el actual gobierno) que, entre otras cosas, favorece el saqueo de nuestras materias primas.

*  Analista de la economía del litio

 

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