‘Tierras raras’ y caras en Castilla y León

La región dispone de reservas de lantano y cerio, que tienen una gran demanda en todo el mundo por su uso en la fabricación de productos de alta tecnología

No es oro pero su precio comienza a brillar con igual fuerza en los mercados internacionales de minería. Se trata de las denominadas ‘tierras raras’, 17 compuestos asociados a minerales tradicionales cuyo uso como imanes y transmisores resulta imprescindible para la fabricación de numerosos componentes tecnológicos, desde pantallas de plasma hasta material óptico de última generación, motores de avión, coches eléctricos e híbridos, imanes, misiles teledirigidos, ordenadores portátiles, iPhones…
La demanda mundial de estas ‘tierras raras’, controlada en más del 80% por China, ha crecido de 100.000 toneladas métricas anuales a 160.000 en los últimos cinco años y se espera que alcance las 200.000 toneladas en 2014. Ello ha provocado el creciente interés de las grandes potencias, con Estados Unidos a la cabeza, por volver a abrir antiguas minas y comprar stocks en terceros países del sudeste asiático.
Curiosamente, uno de los pocos lugares de España donde podrían encontrarse alguno de estos 17 elementos es Castilla y León. Algunos expertos han rescatado un estudio del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca de mediados de los años 90 donde se aseguraba que existían proporciones significativas de lantano y cerio, dos de las ‘tierras raras’ más apreciadas, en la zona minera denominada Domo del Tormes, en la frontera de Salamanca con Zamora. El lantano es un metal de color blanco plateado que se usa en iluminación, instrumentos ópticos y hasta en medicamentos para el tratamiento de la insuficiencia renal. Por su parte, el cerio es muy usado en la fabricación de televisores de plasma, catalizadores o para el pulimento de cristales. Hasta la fecha, ninguna empresa ha realizado investigaciones ante las costosas inversiones necesarias. La minería industrial cuenta con 100 explotaciones en Castilla y León que dan empleo a más de 1.000 trabajadores y facturan alrededor de 107 millones de euros anuales.
Tienen nombres raros pero para las grandes multinacionales tecnológicas resultan ya muy comunes: escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. Su importancia es tan estratégica que hace algunos meses la negativa de China a exportar este tipo de minerales a empresas japonesas de tecnología estuvo a punto de provocar un conflicto diplomático de primer nivel. Incluso la última reunión del G-20 que congrega a las grandes potencias mundiales realizó una defensa de un mercado internacional más transparente y abierto de las ‘tierras raras’ ante la escasez de su producción actual y del inmenso poder que ejerce China sobre este mercado. Actualmente, el país asiático tendría cerca del 40% de las reservas mundiales de este tipo de componentes, pero su demanda superaría el 80%.
El propio gobierno norteamericano de Obama ha impulsado recientemente la apertura de una de las mayores minas del mundo de ‘tierras raras’, la de Mountain Pass en California, que llevaba años abandonada. La Unión Europea ha reconocido, en un informe del pasado mes de junio, su preocupación por la escasez de este tipo de materiales y por la fuerte dependencia que las empresas tecnológicas europeas tienen de ellos.
En Castilla y León. En el mercado minero español no hay actualmente ninguna explotación especializada en este tipo de productos. Aunque pudo haberla si alguna empresa minera hubiera seguido los consejos del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca en un estudio del año 1993. En él se indicaba que en la zona minera conocida como Domo de Tormes, cerca de Juzbado, en la frontera entre las provincias de Salamanca y Zamora, existían alguna de las denominadas ‘tierras raras’ en proporciones que serían similares a las de las explotaciones mineras. Según señala José García Fierro, experto del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), «se trata de un zona con un alto volumen de material granítico y dentro de él, en minerales como diotita o la mica negra, se encontraron altas proporciones de ‘tierras raras’ como el cerio o el lantano. Las proporciones, de 250 ppm, son similares a las concentraciones que se exigen en las minas comerciales para ser rentables. El mayor problema de este tipo de explotaciones es que se necesita mover un gran volumen de mineral y tierras hasta conseguir pequeñas proporciones de este tipo de elementos.
Minería industrial. La minería industrial es uno de los sectores estratégicos de Castilla y León. Según un estudio de la Junta de Castilla y León, la región dispone de 100 explotaciones de minerales que se utilizan directamente o tras procesos de transformación en la fabricación de productos de gran uso como vidrios, cerámicas, fertilizantes, materiales de construcción, detergentes, cosmética, etc. El sector de los minerales industriales da empleo a 1.091 trabajadores y su facturación supera los 107 millones de euros. Tres sectores -construcción, vidrio y cerámica- concentran la mayor parte de la demanda de este tipo de minerales. Prueba del gran peso de Castilla y León en este sector lo demuestra la gran importancia de su producción a nivel nacional en alguno de estos minerales como la pegmatita de litio (100% de la producción española), attapulgita (90%), talco (85%), sulfato sódico (58%), feldespato potásico (52%) o mica (45%).
La mayoría de estas explotaciones regionales completa el ciclo de producción desde la extracción hasta su transformación en la propia comunidad. Por ejemplo, la Sociedad Española de Talcos S. A. transforma el 85% de la producción nacional de talcos en su planta de Boñar, en León, tras extraer en mineral en la localidad leonesa de Puebla de Lillo. Asimismo, las 21 canteras de caliza existentes en la región son las que abastecen a las tres plantas cementeras que operan en Castilla y León, las de Cementos Cosmos, Pórtland Valderrivas y Tudela Veguín. Otras empresas mineras de gran importancia para la región son Sibelco Minerales S. A., en la producción de sílice; Industrias del Cuarzo S. A. y Arcillas y Feldespato del Río Pirón S. A., en el mineral del feldespato y del caolín; Minerales y Tecnología de Arcillas en Bercimuel (Segovia), en la producción de arcillas especiales o SAMCA S. A., en el norte de Burgos, en la producción de arcillas de cocción blancas. La región también dispone de cuatro canteras de yeso en las provincias de Valladolid, Palencia y Burgos y de 45 explotaciones de arcillas rojas, la mayoría en la zona de Tierra de Campos.

http://www.nortecastilla.es/v/20110107/economia/tierras-raras-caras-castilla-20110107.html

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