Después de 69 días vuelven a la superficie

Florencio Ávalos salió del socavón a las 00:10 horas  de este miércoles. Después Mario Sepúlveda trajo rocas consigo y regaló una a Piñera. Juan Illanes, tercero en salir; el boliviano Carlos Mamani, el cuarto. El rescatista Manuel González, primer contacto con los atrapados

Santiago, miércoles 13 de octubre. El capataz de la mina de San José, Florencio Ávalos, de 31 años, emergió a la superficie a las 00:10 horas de este miércoles. Fue izado durante unos 15 minutos en una angosta cápsula de 66 centímetros por un ducto de roca sólida de más de 600 metros de longitud, lo que marcó el principio del fin de una odisea que junto con otros 32 compañeros comenzó el pasado 5 de agosto.

La hazaña se repitió con Mario Sepúlveda, de 39 años, a la 01:09 (dos menos en México).

El segundo trabajador que fue rescatado de la mina San José traía una bolsa amarilla de la cual extrajo varias rocas que obsequió al presidente Sebastián Piñera y a otros funcionarios. Además, abrazó en forma efusiva a varios socorristas.

La proeza continuó con Juan Illanes, de 52 años, quien salió del socavón a las 2:08 horas.

Al boliviano Carlos Mamani, de 23 años, le tocó turno a las 3:08. El presidente Evo Morales lo visitará este miércoles en Copiapó.

A las 23:37 horas del martes, el rescatista Manuel González llegó a 622 metros de profundidad, y se dio el primer contacto entre los mineros –atrapados en el yacimiento de oro y cobre ubicado en el desierto de Atacama– con otra persona desde hacía 69 días. A González le tomó 17 minutos descender en la cápsula Fénix.

Los aplausos y la angustia contenida durante días estallaron en el campamento La Esperanza, donde se entonó el himno nacional de Chile. La euforia se extendió a la plaza de Copiapó, y el histórico rescate fue observado por mil millones de personas en todo el mundo, según informó la Televisión Nacional de Chile.

Dos minutos después de salir a la superficie, Ávalos se abrazó con su hijo Bairon, de siete años, quien rompió en llanto, después con su esposa y luego con el presidente de Chile, Sebastián Piñera.

Éste es un milagro de Dios, comentó Alberto, tío de Florencio Ávalos.

El minero, que llevaba lentes especiales de protección, fue traslado a las 00:17 horas al hospital de campaña para ser revisado.

El rescate de todos los mineros, que tardará entre 24 y 48 horas, se retrasó dos horas por la necesidad de realizar pruebas con la cápsula Fénix y afinar los últimos detalles, señaló el martes el ministro de Minería, Laurence Golborne.

Piñera llegó por la tarde a la mina San José. Esta historia comenzó con una tragedia. Durante 17 largos y angustiosos días no sabíamos cómo estaban; pero nos hicimos un compromiso de no rendirnos jamás y lo hemos cumplido, afirmó al referirse al operativo jamás realizado en la historia de la minería mundial.

El mandatario chileno se reunió con los familiares de los trabajadores en el campamento La Esperanza.

Antes, en Copiapó, evocó las dificultades del rescate y, emocionado, aseveró: Siempre reconocimos que la vida de los mineros estaba en las manos de Dios.

El ascenso se dividió en tres grupos; primero los más hábiles, después los más débiles o enfermos y, por último, los más fuertes.

El equipo de expertos finalizó el lunes el reforzamiento de un ducto con tubos de acero en los primeros 55 metros de profundidad, de un total de 622, longitud que rebasa la altura del Empire State (381 metros) y unos 200 metros menor que la torre de Burj Dubai.

Para el rescate hay disponibles tres cápsulas fabricadas por una división de la Armada de Chile; la más grande –la que se utilizó primero– mide 3.95 metros de alto y pesa unos 460 kilos.

Los mineros sobrevivieron con dietas especiales suministradas por un angosto conducto mediante el cual, el 22 de agosto, pudieron dar conocer, en un escrito, que estaban vivos.

En las horas previas al operativo, los mineros comenzaron un ayuno precedido de una dieta especial líquida con más sal y alto contenido de glucosa, proteínas y minerales, con el propósito de asegurar una circulación sanguínea expandida que evitara mareos, cambios de presión y desmayos.

La cápsula está equipada con arnés, tubo de oxígeno, micrófono y cámaras de televisión que transmiten en directo el viaje.El casco de la Fénix está equipado con altavoces, que tienen como finalidad tener comunicación permanente durante el ascenso con el equipo de rescate que se encuentra en la superficie.

Si la jaula llegara a quedar atascada durante el ascenso, posee un sistema de emergencia para que el minero active su desmontaje en dos, lo que implicaría que el hombre pueda regresar al fondo de la mina en una parte de la cápsula, con apoyo en un sistema hidráulico. Además, se tiene en marcha el plan C, que consiste en una perforación paralela hasta la zona donde están los atrapados.

Los mineros fueron vestidos con ropa confeccionada a la medida, de telas impermeables y antitranspirantes.

El equipo médico mide sus signos vitales mediante un cinturón biométrico.

Si no hay urgencias, tras una revisión en el hospital de campaña los mineros podrán compartir algunos minutos con integrantes de su familia, y empezar a recuperar poco a poco su vida cotidiana, en la medida en que la vorágine mediática se los permita.

Para ver fotografías, siga este enlace:

http://www.jornada.unam.mx/2010/10/13/index.php?section=politica&article=004n1pol

 

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